En 1910 la propiedad se valuó en 1,280,000 pesos y se había expandido hasta alcanzar más de 9,900 hectáreas, que aunadas a las otras haciendas de los mismos propietarios, Santa Rosa Treinta y Acamilpa, sumaban un total de 22,627 hectáreas.
La última zafra de esta notable fábrica fue la de 1912-13 con una producción de 2,136 tons. de azúcar por calefacción de vapor y 807 de miel de centrífuga, pagando de cuota al Estado la cantidad de 5,330 pesos.
Sus tierras fueron las primeras en ser afectadas por el reparto agrario y se distribuyeron en 12 ejidos (Ayala, Anenecuilco, Apatlaco, Otilo Montaño, Cuautla, Huexca, Zahuatlán, Mexquemeca, Gabriel Tepepa, Yecapixtla, Cuautlixco y Atlatlauhcan) quedándole al casco 73 hectáreas.
Ese casco que llegó a ser el más grande de todas las haciendas, pues del modesto trapiche fundado 300 años antes por los frailes dominicos se fué modificando y ampliando para alojar la moderna maquinaria y la cantidad de producto y personal, siendo de los precursores en el aspecto de central procesadora (práctica adoptada en años posteriores).
Actualmente se pueden realizar recorridos los fines de semana en la Hacienda.