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Tepetates

BARRIO DE TECOAC
Muchos adjudican el nombre popular de esta capilla al material del suelo que abundaba en la zona, la tierra conocida como tepetate, que es de color amarillo producto de una acumulación de cenizas u otros elementos volcánicos muy pequeños; en la actualidad, la calle que desemboca en esta construcción lleva el nombre de Tepetates.
El de Tecoac era uno de los cinco barrios en los que se dividió el centro de la ciudad de Cuernavaca, los otros eran San Juan, San Francisco, Santo Cristo y San Pablo, y alrededor había poblados con templos católicos, asentados sobre antiguos teocallis prehispánicos.
LA CAPILLA
Construida en el siglo XVI, la capilla de Tepetates fue una de las primeras edificaciones realizadas por los españoles en la conquistada Cuauhnáhuac. Se considera un inmueble contemporáneo al mismo Palacio de Cortés, incluso a la Catedral.
Durante varios años, se consideró como el símbolo de la ciudad debido a su pintoresca fachada flanqueada por dos cipreses.
Esta construcción ocupa 250 metros cuadrados y frente a ella se encuentra una reja, en cuya parte superior se lee la palabra “Nazareno”, a quien está dedicado el templo.
Cuenta con 16 escalones y un pequeño atrio, así como una nave y una pequeña capilla abierta en el muro derecho. Se considera de estilo neoclásico, de sencilla factura.
Las campanas más antiguas de la capilla, Santa Gertrudis y Santa Bárbara, datan del año 1791.
Adriana Estrada Cajigal afirma que frente a la capilla corría un apantle, que seguía casi hasta el Palacio de Cortés, por la calle de Gutenberg; atravesaba la barranca de Amanalco y continuaba hasta llegar a las huertas del barrio de Acapantzingo.
Muchos feligreses acuden a la capilla a rezarle al Cristo que es resguardado en su interior, ya que lo consideran sumamente milagroso. Incluso muchos antiguos habitantes de la ciudad se han visto beneficiados por algún milagro.
En 1915, tiempos aún efervescentes por la Revolución Mexicana, el sacerdote Francisco Ochoa se encontraba oficiando una misa cuando una bala perdida logró colarse al templo y le quitó la vida.
Algunos cuernavacenses cuentan que las campanas de Tepetates solían tocarse solas por las noches.
La calle de Tepetates se hizo peatonal en 1978.
La primera piedra del anexo de la capilla se colocó en 1980 y éste terminó de construirse en 1991.
En el libro “Casa Mañana”, escrito por Elizabeth Morrow, esposa del embajador de Estados Unidos en México en el periodo de 1927 a 1930, traducido al español por Adriana Estrada Cajigal, la autora expresa una metáfora que nos aproxima a la belleza de la Cuernavaca de antaño.
Ella vivía en lo que actualmente se conoce como el restaurante La India Bonita; la calle abarcaba (y aún lo hace) desde la capilla de Tetepates, hasta la avenida Álvaro Obregón, atravesando la avenida Morelos; desde ahí escribe lo siguiente:
“Mi calle empieza en una iglesia color de rosa y termina en un atardecer color de rosa”.
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