Abierto de lunes a domingo
de 8:00 a 18:00 hrs.
Entrada libre

Cuernavaca cuenta con más de sesenta barrancas que durante siglos han regulado el clima que ha heho de Cuernavaca la ciudad de la eterna primavera, una de las más importantes es la barranca de Amanaco, que durante la conquista sirviera de defensa natural contra Hernán Cortés, quien finalmente logró atravesarla por el vado de lo que ahora es el Puente del Diablo, aunque el grueso de su tropa la cruzaron a la altura del puente de Amanalco, al derribar un gran arbol y utilizarlo como puente.
La Barranca de Amanalco, durante la década de 1990, fue rescatada, construyendo un andador de trescientos metros que ha sido acondicionado como paseo turístico. La entrada es a la altura del puente Porfirio Díaz; es de admirar el denso follaje y la tranquilidad que se siente al bajar, pues los ruidos de la ciudad son completamente ahogados, escuchándose únicamente las aves y el agua que corre entre las piedras.
Los fines de semana se ofrece un breve espectáculo de luz y sonido.

No se pierda:
La preciosa vista del puente Porfirio Díaz por la parte de abajo, con una arquitectura que sorprende, al ser construido a finales del siglo XIX, para conectar al centro de la población con la estación de Ferrocarril que en aquel entonces se ubicaba en las afueras de Cuernavaca.
Mapa
de Cuernavaca